Este diario se ha puesto en contacto con cuatro jóvenes españoles con un denominador común: se encuadran dentro de los tres millones de estudiantes que se han beneficiado del programa Erasmus desde su lanzamiento hace 30 años.
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Viernes, 20 de abril de 2018
Última actualización: Viernes, 23 de marzo de 2018 13:05
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Marta Bonilla (@martaabonilla)
Miércoles, 10 de enero de 2018
Intercambios culturales

Erasmus, una vivencia sin precedentes

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Tras tres décadas de vida, la red Erasmus continúa en auge, facilitando intercambios culturales a millones de jóvenes universitarios de toda Europa que deseen estudiar un semestre o un año académico en alguno de los 37 países adheridos.

La información que las facultades proporcionan a los solicitantes y beneficiarios de una beca Erasmus es clara y concisa en cuanto atañe a los objetivos mínimos que esperan de su experiencia formativa: X número de créditos y devolver rellenado y firmado el "acuerdo de aprendizaje" –‘learning agreement’- a tiempo. Pero en lo que respecta a la otra cara de la moneda: el conglomerado de emociones y de enseñanzas que lleva consigo el Erasmus, es algo que solo pueden retratar aquellos que un día decidieron embarcarse en un avión que les llevó a transformar su realidad en una vivencia sin precedentes.


Este diario se ha puesto en contacto con cuatro jóvenes españoles con un denominador común: se encuadran dentro de los tres millones de estudiantes que se han beneficiado del programa Erasmus desde su lanzamiento hace 30 años.

María Soriano, Dresden (Alemania): "Una experiencia recomensable, por no decir obligatoria"

Simplemente gracias a una Beca Erasmus me he podido dar cuenta de que hay vida más allá de Valencia. Infinitos lugares espectaculares y millones de personas especiales por conocer. He aprendido a ver la vida desde otras perspectivas y culturas, lo que es realmente echar de menos y a valorar las cosas bastante más. Abandonar tu ciudad y dejar atrás toda tu vida por un tiempo cuesta, empezar totalmente de cero; amigos nuevos, casa nueva, universidad nueva, comida y culturas nuevas... y es que, aunque parezca mentira, no necesitarás más que dos semanas para sentirte como en tu propia ciudad, llegando a tener hasta una nueva familia, esos amigos que conociste hace nada y ya parecen de toda la vida. El Erasmus no empieza cuando te vas, sino en el momento en el que decides marcharte y, por supuesto, no acaba en el avión de vuelta, sino que será para siempre, ya que lo que tengo claro, es que la persona que se va, nunca volverá a ser la persona que vuelva. Una experiencia recomendable, por no decir obligatoria. 

 

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Maria Soriano en Dresden, ciudad al sur de Alemania./ Foto: María Soriano

 

 

Begoña García, Eslovaquia: “El tópico de que los Erasmus no hacen nada es falso”

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Foto en Old Town Centre, Bratislava./ Foto: Begoña García

 

Erasmus. Una palabra llena de mitos, muchos verdaderos y otros tantos falsos. Llegas a un país, que por casualidad pones en la lista de los diez destinos que te dan a escoger y acaba convirtiéndose en una de las mejores experiencias de tu vida. Una experiencia llena de valores que te van a cambiar a ti y a tu vida para siempre, porque te vas siendo una persona, y vuelves siendo otra. 

 

Yo tuve la suerte de disfrutar mi experiencia en el Eslovaquia, ciudad que colinda con países como República Checa, Austria, Polonia o Hungría. A cada uno de ellos, fui por lo menos dos veces y viví cosas que nunca más se podrán repetir. 

 

La cultura es muy distinta, más que nada porque España es única. Allí no entienden que hagamos la siesta, que cenemos a las diez o comamos a las tres del medio día, pero son personas increíbles que te van a ayudar siempre que lo necesites.

 

Pero retomando lo de los mitos, el tópico de que “los Erasmus no hacen nada” es falso. Yo estuve en una universidad privada donde te exigían una existencia mínima para poder aprobar y realizabas los exámenes como si fueras uno más. Pero, ¿sabéis qué es lo mejor? El valor que le das a las cosas: tu familia, tus amigos, tu vida. Cuando regresas, a pesar de que todo sigue en su sitio, se vuelve de repente distinto. No porque haya cambiado algo, sino porque has cambiado tu forma de ver y afrontar el día a día. 

 

Lucía Casañ, Finlandia: “Allí me enseñaron que mi trabajo valía la pena”

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Foto durante la grabación del cortometraje 'Christmas Dinner' en Pikku - syöte (Finlandia)./ Foto: Lucía Casañ

 

El pasado cuatrimestre me embarqué en lo que podríamos considerar una aventura, irme de Erasmus más de cuatro meses a un país completamente distinto al mío, Finlandia. Como era de esperar, las diferencias climáticas iban a reportar diferencias sociales y culturales que no tardé en percibir: la gente era más silenciosa, escuchaba más que hablaba y el contacto humano no era parte de su día a día. A las pocas semanas de estar allí me di cuenta de algo, la naturaleza era como los finlandeses, casi siempre tímida y nublada, pero cuando salía el sol te dabas cuenta de su belleza.

 

Allí me enseñaron que mi trabajo valía la pena, no solo me dieron los mejores recursos técnicos de los que la universidad disponía, si no que me dieron tiempo para pensar y desarrollar lo que sería uno de los mayores retos de mi vida: la producción del cortometraje 'Christmas Dinner'. Así pues y a modo de conclusión, agradecer todo lo que Finlandia y su gente me ha enseñado, no me cabe duda que volveré a perderme por sus caminos nevados.

 

 

Nacho Berruezo, Londres (Gran Bretaña): “Cuando sales de tu zona de confort te das cuenta de cómo es realmente la vida”

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Nacho Berruezo en Tower Bridge junto al Támesis./ Foto: Nacho Burruezo

 

Ha sido la mejor experiencia de mi vida. Cuando sales de tu zona de confort te das cuenta de cómo es realmente la vida, de cómo se vive cuando estas solo en otro país y de la cantidad de oportunidades y cosas bonitas que puedes vivir. 

 

Como todo, al principio es duro, hasta que te acostumbras y no quieres volver. Te gusta estar solo, te apasiona la responsabilidad que eso conlleva y amas la libertad. Empiezas a conocer gente de otros muchos países, otras religiones y otros estilos de vida. Cada persona es un mundo, pero detrás de ella hay un corazón y forma de ver la vida que anteriormente desconocíais. 

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