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Marina Arnal (@Marina_Arnal)
Lunes, 16 de noviembre de 2015
35º MARATÓN TRINIDAD ALFONSO

La Maratón sitúa a Valencia en la élite del running y del récord

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No es lo mismo correr, que correr en Valencia. Bajo este lema motivacional, 16.700 valientes se han lanzado a afrontar los 42.195 metros que separan – en circunvalación – el Pont de l’Assut d’Or de la ansiada meta en la Ciutat de les Arts. Un minuto de silencio precedía la maratón en memoria a las víctimas del reciente atentado terrorista en París. La fisura de valores que se produjo hace escasos días en la capital francesa contrastaba con la humanidad con que la Maratón Trinidad Alfonso aglomeraba 88 diferentes nacionalidades de ‘runners’ apasionados por desafiar el asfalto de la ciudad del Turia.

Emoción, lágrimas, pasión, ilusión… Valencia es ciudad del running y así lo demostró en un día en que la urbe agolpaba un impecable despliegue sin precedentes que abrazaba todo el perímetro de running desde orillas de la Malvarrosa hasta Beniferri. En su trigésimo quinta edición, las calles de la ciudad han albergado un año más la maratón de 42 kilómetros, famosa por ser la carrera más rápida de España. La prueba, organizada por el Ayuntamiento de Valencia y la Sociedad Deportiva Correcaminos ha logrado pulverizar un récord al inscribir a 16.700 participantes.

 

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[Img #6162]Aún no se había instalado el pleno sol en la ciudad del Turia y el prestigioso grupo de atletas de élite ya se situaba, a las 8.45h, en el surco de salida de la Maratón. A las 9h despegaban de la trinchera de l’Assut d’Or y seis minutos más tarde, el resto de runners se embarcaba en el reto de los 42.195 metros. Paralelamente, y separados por una gruesa línea cobalto, la ‘pequeña maratón’, una carrera ‘10k’, que hacía coincidir su inicio con su meta, daba su pistoletazo de salida.

 

Durante la carrera, la organización había provisto a sus voluntarios de botellines de agua mineral, bebidas isotónica, geles energéticos, fruta y frutos secos, que se dispensaban cada cinco kilómetros recorridos. El cansancio y la extenuación desdibujaba la fisonomía de los deportistas, en cuyas sienes brotaba el esfuerzo en forma de sudor, y también, alguna lágrima, a medida que iban superando kilómetros.

 

 

 

Paco Badía, atleta amateur del club de a[Img #6153]tletismo La Vall de Segó, aseguraba que para poder llegar en buenas condiciones al gran evento deportivo, “debe prepararse una persona con tres meses de antelación, como mínimo”. A pesar de la longitud del reto, “no hay que pensar en los kilómetros que quedan”, comentaba, pues “no hay mejor motivación que llegar a la meta y saber que tu familia está ahí esperándote y confiando en ti” reconocía emocionado. Enrique Queralt, atleta del mismo club, acompañaba y alentaba a su amigo en los últimos 17 kilómetros y admitía, tras haber participado en la Maratón en años anteriores, que “el verdadero muro es el kilómetro 30” dado que es el momento en el cual se evidencia la naturaleza del cuerpo humano: “Es el momento más pesado, sabes que estás en la recta final pero te duelen las piernas y aparecen los temidos calambres” añadía.

 

 

Finalmente, ha sido el keniata John Nzau Mwangangi quien ha logrado batir el récord y ha dotado de más prestigio, si cabe, la Maratón de Valencia, pues el atleta ha conseguido la mejor marca registrada en suelo español (2h06:13), según la propia organización de la carrera. En la clasificación femenina, se ha alzado con el ‘oro maratoniano’ la namibia Beata Naigambo, revalidando la primera posición que ya logró el pasado año, pero esta vez, desafiando al crono y siendo cuatro minutos más rápida en pasar la línea de meta (2h26:57). Ambos atletas africanos han grabado con esfuerzo su nombre en los anales de la historia de la Maratón Trinidad Alfonso.

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Una bonificación para la ciudad

Además de vaporizar Valencia de un ambiente inmejorable durante todo el fin de semana, la carrera supone un favorable impacto económico que deja en las arcas de la ciudad un importante beneficio. En el año anterior, Valencia recaudó 10 millones de euros. Por cada euro invertido en el evento, se generaron 6,2€ por gasto turístico, según el estudio publicado por el IVIE. La gran carrera dejó unas relevante[Img #6160]s cifras que pueden verse superadas este año.

La Maratón Trinidad Alfonso, catalogada como la ‘mejor maratón de España’ por la Federación Española de Atletismo, ha colgado el cartel de ‘lleno’ en más de diez establecimientos hoteleros que se encuentran en las inmediaciones del evento.

Asimismo, la iniciativa VCR (Valencia Ciudad del Running) ofrecía menús adaptados a las necesidades del corredor, tanto antes como después de la carrera, en diferentes establecimientos asociados repartidos por la ciudad.

 

 

 

 

Miles de metros solidarios

Si algo caracteriza la Maratón, además de la velocidad, es su vertiente solidaria. Cada runner aportaba, a su paso por la meta, un euro que se iba sumando en un marcador hasta acumular 14.466€ a la Asociación Activa Espina Bífida de la Comunidad Valenciana, una de las entidades solidarias de la carrera. Además, la organización que canalizaba el evento protagonista del fin de semana, no quiso ser ajena a la tragedia ocurrida en París. Los aplausos de los miles de corredores rompían un respetuoso silencio que precedía cada acto relativo a la Maratón, en memoria de los afectados.

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El reto personal de Marcos Vilar

No existe testimonio que niegue la preparación previa a la carrera, sin embargo, cada maratón esconde miles de historias y la de Marcos, no es una excepción. O tal vez sí. La pasión por el deporte llevó a Marcos Vilar a élite, llegándose a ganar un sitio entre los 500 mejores tenistas de España y compitiendo como profesional del fútbol sala.

 

El joven, de 24 años, no se planteaba hasta hace escasos días participar en la Maratón Trinidad Alfonso y dejaba esta opción en manos del devenir de su propia motivación. Lejos de buscar marcas atléticas, Marcos tenía un reto personal, y era poder alcanzar los 42.195 metros o al menos, intentarlo. Más que físico, su reto era mental, pues asegura que, pese a saber que no estaba físicamente preparado “confiaba en el poder de la mente” para superar sus propios límites.

 

Una carencia ha marcado el estado físico con el que ha afrontado el reto; la falta de una preparación suficiente. En cambio, una marca numérica ha quedado grabada para siempre en su retina: 4h56:43. Marcos ha logrado superarse y él mismo reconoce que a pesar de ser una dura prueba, “la satisfacción de poder acabar es enorme”.

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Marcos ha logrado alcanzar una envidiable marca de 9,4km/h en el kilómetro 10 y pese a que el ritmo de velocidad ha ido disminuyendo, ha conseguido mantenerse en torno a los 8,7km/h pasados los 25 km del recorrido, un punto en el cual Vilar asegura haber sentido “el peor dolor de rodilla de toda su vida”.

 

La dificultad de la prueba es irrebatible y a pesar de no haberse visto perjudicado por el conocido “muro de los 30km”, asegura haberlo pasado mal y que, en el transcurso de este reto, su familia y amigos han sido un pilar fundamental. Su padre, Salvador Vilar, ha corrido junto a él durante algunos kilómetros para animarle y motivarle.

 

Pasado el ecuador de la carrera, proliferaban las voces que alentaban al grito de “¡sólo queda la mitad!” y a pesar del cansancio, Marcos tenía en la mente que tenía que pelear por terminar. La lasitud y el agotamiento se adueñaban de su cuerpo durante el último tramo, pero, no obstante, reconoce que volvería a repetir.

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MARATON
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