Más allá del marcador

Minuto 97 de partido. Falta peligrosa a favor del equipo local, el luminoso en tablas. Todo el estadio contiene la respiración. El delantero remata y marca el gol de la victoria. Mientras miles de aficionados celebran en la grada, decenas de profesionales trabajan a contrarreloj. El narrador canta el tanto en directo por la radio, una periodista busca las mejores declaraciones a pie de campo, el redactor actualiza al instante la crónica para el periódico y el creador de contenido graba y publica un vídeo en redes sociales en cuestión de instantes. Hoy en día el deporte no se entiende sin ellos. 

 

Durante muchas décadas, el oficio del periodista deportivo se ha relacionado con narraciones llenas de intensidad, portadas con imágenes llamativas y alguna que otra polémica. Sin embargo, al igual que todos los trabajos, la profesión ha evolucionado a gran velocidad. El periodista deportivo ya no cuenta solo lo que ocurre los 90 minutos del partido, sino que contextualiza, interpreta y crea contenido, manteniendo una comunicación bidireccional con la audiencia. 

 

El trabajo del profesional empieza mucho antes del pitido inicial y termina mucho después de que el árbitro señale el final. Detrás de cada pieza periodística hay días de incansable investigación y documentación, así como de verificación de datos y de fuentes para cumplir con los objetivos finales. 

 

Pero el periodista deportivo no siempre ha trabajado así, su figura ha ido evolucionando y actualizándose a las demandas del consumidor. En sus orígenes, el periodismo deportivo ponía el foco en la narración de acontecimientos y en la exaltación del espectáculo. Con los años y debido al crecimiento mediático del deporte, su mirada como comunicador ha cambiado de ser un mero altavoz de la actualidad deportiva a convertirse en un perfil multiusos. El periodista es un actor activo en el propio ecosistema del deporte, donde cada vez adquiere mayor influencia e importancia el factor económico, mediático e inmediato. Este proceso ha modificado el contenido, ya no solo se busca informar, sino que hay que entretener y generar debate e interacciones, vinculándose a profesiones más propias del espectáculo que del periodismo tradicional (Universidad Complutense de Madrid, 2024).

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Uno de los principales factores que han propulsado la nueva imagen del periodismo deportivo es la digitalización y las redes sociales. Con el nuevo paradigma comunicativo, el periodista no sólo está obligado a adaptarse a nuevos soportes, formatos o lenguajes, sino que está sujeto a la máxima actual del periodismo: la inmediatez (Universidad Complutense de Madrid, 2024). Tal y como comenta Marc Escribano, periodista deportivo de Las Provincias: “En mi caso pues yo prefiero primar la inmediatez y entonces no es tanto buscar un equilibrio sino que creo que es decantarse por un lado o por el otro -página web o periodismo en papel-. El equilibrio nunca termina de ser posible porque la inmediatez requiere ser rápido y el análisis en profundidad requiere ser más, no lento, pero más deliberado y tomándose su tiempo”.

 

Las ramas del Periodismo Deportivo 

En la radio la finalidad principal sigue siendo la retransmisión de la emoción del evento. Álex Alfaro, comentarista de Tribuna Deportiva, asegura: “La radio es algo único, tiene un factor que llama mucho la atención. Nuestra misión en Tribuna es ponerle emoción a cada jugada y a cada partido para que el espectador sienta que está con nosotros en el campo. Y creo, que con cada retransmisión lo estamos consiguiendo”. Su labor, junto con la del narrador es imprescindible para que el oyente se imagine todo lo que está sucediendo en el terreno de juego como si lo estuviera viendo. 

 

En la televisión se añade la importancia de la imagen visual. Cristina Bea, pie de campo en los partidos de la Liga EA Sports en DAZN, afirma: “El periodismo deportivo es hacer las preguntas pertinentes en el momento pertinente. Realmente es saber por dónde va a ir el jugador o el entrenador y aprovechar la oportunidad”. A todo ello se suma la edición, el análisis y la última tecnología que hacen que el relato conjunto cobre sentido. 

 

La prensa escrita, ha tenido que reinventarse para poder sobrevivir. En un entorno dominado por la inmediatez de los contenidos, las grandes cabeceras han desarrollado proyectos digitales para hacer frente a esta nueva realidad. La labor de investigación y de análisis se han convertido en características clave y, por tanto, en las señas de identidad. Todas estas piezas van mucho más allá de los 90 minutos y del resultado final. “Hoy en día la inmediatez nos obliga a ser rápidos y a mandar las cosas cuanto antes porque el lector exige o quiere tener esos contenidos lo más rápido posible para consumirlos” añade Marc Escribano. 

 

Además, en un entorno dominado por las redes sociales, el periodista no sólo debe delimitar su labor a su medio, sino que estas nuevas plataformas son utilizadas como canales de difusión de información y nuevas formas de conectar con la audiencia. Hoy en día, la información se presenta mediante formatos breves, visuales, atractivos y directos, donde se tiene en cuenta la rapidez y la capacidad de captar la atención del usuario en muy pocos segundos. Esta nueva situación ha obligado al profesional a desarrollar nuevas habilidades a la hora de comunicarse con sus seguidores.   

 

En la actualidad, la irrupción de la inteligencia artificial en las redacciones está más presente. Según Parra Valcarce y Edo Bolós (2018), sistemas automáticos como AnaFut facilitan la labor del periodista automatizando diversas prácticas comunicativas como ahora la generación de textos de manera inmediata y rigurosa o incluso la redacción de crónicas de eventos deportivos. Todo ello refuerza la rapidez en la cobertura mediática. 

 

No obstante, estas nuevas formas digitales no se contemplan como una amenaza, ya que distintos investigadores afirman que se trata de una herramienta esencial de apoyo para los periodistas. Según Parra Valcarce y Edo Bolós (2018), estos sistemas automatizados pueden liberar a los profesionales de la información de tareas rutinarias, permitiendo así que tengan más tiempo para investigar y hacer reportajes analíticos y detallados.  Con ello, estas herramientas plantean un nuevo escenario y un nuevo reto para el periodista deportivo donde el profesional ejerce su labor a través del análisis y la interpretación, dos aspectos que la automatización no puede replicar con la misma profundidad. 

 

Aunque no todo queda ahí, pues en este ecosistema también han surgido varios problemas relacionados con la calidad de la información. El estudio Football, politics, and identity: The language of confrontation in the journalistic coverage of sports in Spain señala que se observa un aumento de sensacionalismo por parte de los periódicos deportivos, en algunos partidos de mucha audiencia como el Clásico. Asimismo, se señala que hay una crisis de fuentes que deriva del hecho de que casi un tercio de las declaraciones provienen de jugadores y entrenadores. 

 

Con ello, el periodismo deportivo no está exento de desigualdades estructurales y laborales. Según el estudio Las mujeres como outsiders en el periodismo deportivo: percepción de las estudiantes y personas expertas, en este ámbito, así como afirman Hardin y Shain, la presencia de la mujer en este entorno está condicionada por estereotipos de género (Universidad Complutense de Madrid, 2024). Cristina Bea refuerza esta opinión: “Antes el periodismo deportivo era concebido como un trabajo de hombres, sin embargo, las mujeres estamos más presentes. En concreto en el mundo de la televisión, cada vez somos más las que estamos a pie de campo o incluso siendo la voz que construye el relato de los hechos en el partido”. 

 

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Con ello, el periodismo deportivo se encuentra en un proceso constante de transformación condicionado por la digitalización y los cambios sociales. Más allá del luminoso, el reto actual de esta profesión reside en mantener la esencia informativa y la postura crítica en un contexto donde la tecnología, la velocidad y la bidireccionalidad de la comunicación redefinen de manera constante los límites profesionales. 

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